Dios es Inescrutable!




 


El Hombre, por principio y por naturaleza, quiso desde siempre explicarse el universo el mundo y la vida. Y en esa búsqueda, topó con la imposibilidad de comprender demasiadas cosas. Y todo se lo pudo explicar solo  con: Dios...Dios fue siempre, para los ciudadanos del mundo, desde la remota antigüedad, el dato dado que sustentaba y generaba al mundo y lo exponía, sin mayores pretenciones de especulación y demostración.  Dios simplemente ERA, EXISTÍA a contra-razón, sin más... Las religiones originarias lo asumieron así, a pesar de la diversidad de númenes: todos se referían a la deidad básica, original.

La filosofía, cuando a ésta le fue dado influir en el mundo concreto,  se insertó bien en el cuerpo doctrinal cristiano y hasta ayudó a éste a cobrar forma de pensamiento sustentable. Téngase presente que todo el discurso filosófico se hizo posible a partir de las consideraciones formales de la lógica como herramienta de concresión y como sólo argumento de prueba,  puesto que, en materia de demostración,  hay el obstáculo inexpugnable de la indemostrabilidad de Dios, como también de todos los postulados cristianos dogmas de fe. Ningún dogma es, de hecho, demostrable. 

Durante siglos, el maridaje cristianismo-filosofía devanó casi todas -o todas- las opciones de explicación posible de Dios durante la larga Edad Media. El advenimiento de la revisión de los clásicos y el ascenso de la burguesía pragmática europea rompió el cuadro, con el consabido desgaste de la filosofía y de la propia religión, lo que llevó a la reelaboración de las explicaciones del mundo donde ya nada era como se había dicho antes. Incluso Dios mismo, figura sagrada e intocable hasta aquí, empezó a ser cuestionado y su existencia puesta en tela de duda. La ciencia positiva occidental, pragmática...

En todo este cuadro conmovedor, tenemos que preguntarnos si realmente el mundo y la sociedad humana, en efecto,  carecen de dirección: porque de ser así y de ser cierto que el sentido de la vida se lo da, en cada caso, cada individuo por sí mismo al margen de la potencialidad del deber ser implícito "a priori", y que cada sociedad determina soberanamente su destino con independencia de necesidad alguna, entonces tendríamos que aceptar que, si  Dios existe, es como si no existiese, porque no tiene ingerencia en el tono de la vida, y entonces la ciencia tendría razón... O por lo menos, así se vive, hasta hoy. Después de Hume, la mayoría de los pensadores y hombres de ciencia han concluido que la idea de Dios le sale sobrando al Hombre: es como una fantasía de realización... Aún más: en el pensamiento inconformista de fines del siglo XIX y principios del XX, las voces que se rebelaban contra el Status burgués incluso denostadoras del concepto "Dios" -como parte 'sustentadora' del sistema- se han dejado oír para descalificar la posibilidad del Altísimo como una entidad despreciable, agresiva,  y degradante, como ha ocurrido con las frases de surrealistas, existencialistas y nihilistas, fundadas en, y por  gracia de, los conceptos eclesiales  tradicionales... Las 'enseñanzas dogmáticas' de la clerecía nos han llevado hasta eso: a la negación, al rechazo a priori...!

Qué verdad deberemos asumir, entonces? Porque al final, no tenemos ninguna presencia ni constancia de Dios. Nada de su aseidad. De sus posibilidades materiales, nada. De modo que: qué y cómo entender a Dios? Quién es? Dónde está?  Cómo es ? "Existe", se nos ha enseñado, y está  "en todo tiempo y lugar"...  La realidad es que nadie ha demostrado, hasta hoy, la existencia de Dios. Nadie. Los filósofos han abordado el tema sin éxito...  Nosotros, cada uno  y todos, y las cosas, Vivimos, nos movemos y respiramos EN Dios? Pablo aventuró esa idea... No suena extraño, ajeno? Como pensamiento fantasioso, más bien, no? El mundo, y el universo como un ser enorme sobre quien habitamos como microbios, como seres  parasitarios... Polizontes?

Los religiosos, han hecho de Dios una existencia distinta del mundo, un 'Alguien' aparte del cosmos quien, al contrario de los filósofos, hizo de la nada al universo, a la vida y a los humanos como una encantación: Él tiene el poder para traer a la existencia, de la nada, del vacío, lo que Él quiera, cualquier cosa. Esa es justamente la definición que proponen: todo-poderoso. Todo-poder es exactamente eso: capacidad ilimitada, capacidad de obrar que trasciende los límites de la racionalidad. Él inventó al mundo, además, como capricho: Él creó realmente al universo  a partir de nada, de "la nada", del 'no-existir, del no-haber',  por una decisión de voluntad propia. Dios -dicen- tiene todas las virtudes porque es Perfección absoluta: es, de hecho, el absoluto, lo absoluto. Él puede hacer -dicen- que dos más dos no sea  necesariamente igual a cuatro... Y además, puede hacer que lo que ha sido sea como si no hubiese sido: Dios no tiene imposibles... Los críticos, de hecho, llegaron a la conclusión de un "dios irracional" -sin proponérselo- en tanto que él representa y satisface todas las aspiraciones irracionales de la gente, de modo que no tiene objetividad: se trataría, en efecto, de una especie de mago o alguien así. Y con ello se engaña a la gente, y ésta proyecta su impotencia como la super-potencia de alguien más que está al servicio de la salvación, su salvación, del rescate de los humanos y de cumplirles sus totales aspiraciones de eternidad, de perennidad.

Y realmente la religión popular actual tiene un pensamiento místico igual al de las religiones antiguas: misterios, milagros, magia... Un Dios que pone trabas a la gente, sus adoradores, pero que a la vez es manejable: un dios, actualmente,  que 'perdona' continuamente al pueblo sus faltas porque es  "todo amor"... Exactamente lo que queremos..!

 Pero siempre tenemos la referencia de Las Escrituras como salvaguardia... Como argumento de justificación y escape...  Y Dios "es", dice la Escritura, pero sabemos que no podemos demostrar nada sobre Él. Nada. Nosotros, la gente, podemos convencernos cada cual a sí mismo, en conciencia, y asumir, a través de la razón, de la intuición, la realidad de Dios. Pero es algo de lo cual no tenemos demostrabilidad. La especulación filosófica y teológica significa, en este entorno, que la gente tiene la certeza -o la sospecha- de la presencia de Dios porque sin Él, el universo y la vida no tienen sentido ni congruencia. En este orden de ideas, la propia teoría humana del Big-Bang y de la evolución están llenas de hoyos, y son, hoy por hoy, las únicas doctrinas que "explican" el mundo y la vida. Por lo tanto, la idea permanece: Dios?

Qué en concreto sobre Dios?  Lo que no inteligimos: Dios es como el pensamiento. Dios es pensamiento, pensamiento puro: el pensamiento, la consciencia del cosmos, la escencia de cuanto existe, la autoexpectación del universo.  Y, quién ha visto  o ha tocado al pensamiento? Cómo evaluar la presencia, la consistencia, el poder o la integridad del pensamiento? Para nosotros solo es un poducto cerebral, casi-casi un "exudado" orgánico, lo cual nos deja lejos del propósito original que nos dio vida, porque instala en nosotros el esquema 'robótico' como función,  que desacredita y devalora la 'identidad ética', pero: cómo podemos entender una consciencia de dimensiones catastróficas para nosotros si nos queremos poner como base?

Así que "la conciencia, Dios", no es menos que la precisa conciencia del universo, conciencia  racional propia, con sus propias "leyes" como necesidad, como "deber ser", principio  implícito de existir... La exigencia de: SER!  El universo organizado, como los  astrofísicos lo empiezan a entender ya... La escencia más alta posible, y evidentemente, omni-abarcante! No es fácil entenderlo, por supuesto! Mucho menos cualificable con un juego de ecuaciones! Dios, resultado del universo material? Mejor aún: elemento consustancial del universo material, parte del mismo! Cómo puede ser esto? Dios, en el universo, desde el universo, para el universo, como Cosmos: Dios y Existencia, una unidad, lo mismo! Parecido -solo 'parecido'- a como se nos predica "el poder de la mente"...

Finalmente, -hay que decirlo como corolario y tomando en referencia las virtudes que los religiosos le imprimen- Dios como Entidad cósmica propia, no es un ser moral con la connotación habitualmente sensiblera que el Hombre tiene; no es un 'perdónalo-todo'. Es Entidad ontológica por excelencia, y sus manifestaciones no están limitadas por lo que el "buen juicio" del Hombre parcial y convencional decida que es bueno. Dios -a propósito de la jerigonza religiosa- no es complaciente. Es justo en la medida axiológica del Deber Ser de las cosas y su ordenamiento consecuente de acuerdo a la intención identificativa del "Algo": el Deber Ser como necesidad. Así que la promesa tan sobada de perdón indiscriminado que las iglesias predican, puede que esté comprometiendo a más de un crédulo ingenuo... Y la ingenuidad es un 'pecado'!...

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