LA HISTORIA DEL HOMBRE: EL ÚLTIMO LIDERAZGO
La historia nos es presentada siempre como un desarrollo “natural” semejante a un proceso orgánico ineludible, tal que DEBER SER necesario del devenir humano sujeto a las leyes de la naturaleza según se manifiestan en el reino animal: con procesos inclementes, de depredación. Y para el caso del Ser humano, este resultado incluiría avasallamiento y explotación del prójimo, que es apropiación de la riqueza material ajena. Desde los asirios empezó esta mecánica conocida como ‘Instauración del esclavismo’ y entendida como “avance” desarrollado posteriormente por todas las hegemonías históricas hasta Roma inclusive, que dio lugar al ascenso europeo y, consiguientemente, la sustitución del esclavismo formal. Y ahí se detiene la Historia universal según nos es expuesta. El resto de los procesos históricos se tasa a partir de lo acontecido en los pueblos europeos. La historia de los pueblos de Oriente pasa a segundo término, y más distante aún, la historia de los pueblos africanos y de los precolombinos de América, inclusive la actual América hispánica. Toda su historia –y sus relatos de origen y relación- quedaron encerrados en su propio círculo, inscritos en glifos ilegibles… Las primeras aplicaciones técnicas incluso, los primeros desarrollos logrados por los pueblos originarios –el manejo de los metales, el tejido, la rueda, el mismísimo cero matemático- que fueron la base indispensable del posterior avance, se volvieron “patrimonio de la humanidad” en abstracto, tal que una generalidad elemental…
Por qué pasó esto?
Por qué la vanguardia práctica vino a ser siempre europea? Qué les pasó a los
pueblos originarios que no continuaron con ningún tipo de avance experimental?
Para la historia convencional, cuando pasa a ocuparse de Grecia, la Grecia
clásica, ya ha saltado a Europa y allí permanecerá como en el eje del mundo: el
devenir de los pueblos predecesores solo queda como “detalle folklórico” de las
regiones ajenas al mundo protagónico, el mundo europeo que, en verdad, acunó el
dominio del mundo!
Y, por qué
será que los pueblos blancos –regentes hoy día- desestiman las culturas alternas ajenas a su entorno
geográfico? Será gracias a su ‘superioridad’? Porque la historia da testimonio
cierto de que los pueblos europeos han sido despectivos, siempre, de las culturas
ajenas a ellos: desde Roma quedó en evidencia esto. Y más aún: desde Grecia!
Será que el Hombre blanco es poseedor de alguna característica biológica que
los eleva por sobre los otros pueblos? Sabemos, gracias a la propia ciencia
europea, que no es así. Entonces… Qué elementos de su cultura, de su devenir,
de sus presiones éticas, ideológicas o pragmáticas forjaron el espíritu
europeo? Y qué relación puede haber entre su desestimación de los demás y su
propio liderazgo?
En La Verdad
Negada se asienta como verídico que “el mundo y su secuencia” correspondió a
los hijos de Jafet, hablando de la distribución de dones a los sobrevivientes
del diluvio. Y considerando en principio que los pueblos blancos sean,
efectivamente, los descendientes de Jafet (figura básicamente alegórica pero
explicativa a segundo nivel) falta entender por qué éstos pueblos con
preeminencia sobre los demás… Y cómo llegó a consumarse el innegable predominio
europeo: qué elementos de la historia “obligaron” a la realidad a hacer valer el
señorío de Europa en la historia y en el mundo. Las profecías no son
específicas sobre esto aunque asertivamente puede identificarse en el Vidente
Daniel un “Roll” de todas las potencias que surgen y su posterior condición
pasiva, sin protagonismo, ante las sucesivas…
Esto resulta en todo un ‘cumplimiento milagroso’, dado que para la Edad
Media europea las migraciones bárbaras casi habían acabado, pero todos los
pueblos enfrentaban un destino incierto, envueltos en guerras intestinas, en
tanto que los datos que se tienen
-estimados para la época- ni la
economía favorecía a Europa, cuyo producto o valor económico solo constituía
una quinta parte del total… Además, Occidente entero se veía sometido por
completo a una dictadura totalitaria e intolerante, el Papado, en tanto que el
resto del mundo estaba libre de semejante yugo… Ah! Pero, he ahí un punto
importante: el nivel ideológico! La presión continua del Clero sobre
gobernantes y gobernados respecto de una condición que reclamaba para su
Iglesia: “todo el mundo”, el mundo entero…
Aunado con esto, un fenómeno novedoso: las Urbes, los Burgos… El detalle
eclesial se ancló en la conciencia del Hombre blanco como desiderátum, por eso
hasta hoy día el conservador de derecha siente incluso “cierta deuda” con el
‘pensamiento cristiano’ al que reconoce como fuente de su civilización. Y el
hacinamiento apoyó la promoción industrial.
En todo esto,
contó eminentemente también otro detalle, una característica clásica del Hombre
blanco: su inventiva, su espíritu pragmático… El europeo, a pesar de su
iglesia, desarrolló un hálito personal, privado, individual, que lo definió con
independencia al canon religioso, al estrato social y político, y al engranaje
económico. La imprenta, uno de sus primeros adelantos para dejar atrás el
letargo medieval fue una verdadera punta de lanza del desarrollo… En cascada,
en un proceso imparable y espectacular, el europeo accedió al colonialismo y al
libre-pensamiento como un derecho que le heredaba la propia doctrina cristiana
de buena-venturanza: el capitalismo!
En tanto, el
resto de pueblos del mundo no avanzaron por esa ruta. Permanecieron rehenes de
la filosofía de grupo, sujetos al espíritu de comunidad con su ‘deber-ser’
exigible: “todo en el grupo, nada fuera de él”. Su nación pasó a ser su
identidad, y la colectividad resultante significaba conciencia y pertenencia
acrítica: la individualidad es mala. Es
egoísmo, sugiere el Alma colectiva… De modo que: el individualismo
occidental, europeo, es un Don? Claro que no! Pero sí es avance, sobre-posición
al alma colectiva. Es aceptación de la conciencia personal que aflora y desafía
al individuo con reclamos dispares que “huelen a pecado”…! Y en ello se
reconoció el Hombre blanco: en su auto-pertenencia! Y esa condición no resultó
ser nueva: es el renacer de la antigua herencia cultural de la anfictionía
griega!
Ahora bien:
el individualismo mal entendido sí es negativo: desemboca en el egoísmo
ramplón, que es la otra cara de la moneda, la versión fea, la cara de la
maldad. Y ese es un problema actual vigente: de liberación e independencia, al
europeo su valor de sí mismo se le volvió arrogancia… Su afán de superioridad
solo es extrapolación de su auto-deificación, lo que curiosamente solo conduce
a la pequeñez del espíritu gregario, a la identificación de su “club de
iniciados” y al refugio en su comunidad de iguales: otra forma de sumisión al
grupo! El fascismo, por ejemplo, es un modelo explícito de este tipo de
consecuencias.
Y, la América
blanca? No… Los Estados Unidos son solo una extensión de Europa, un “lapso”
adicional en la dominación hegemónica del mundo cuya presencia está sujeta a la
“misma edad” que el sistema europeo… Como una clonación o un injerto… Por eso
empieza a dar muestras de abatimiento… Y
su futuro aparece como corto a juzgar por el desafío islámico… Y volver a
Oriente no está previsto: no en la Profecía, al menos… Y la América hispánica? Latinoamérica no es, hoy día, candidato a
liderar el mundo: es un continente de pueblos cuyo sistema no resistiría el
colapso del capitalismo central, del cual dependen de todo a todo y a la sombra
del cual han medrado: son subsidiarios en caricatura del verdadero desarrollo…
Y África? África está más lejos aún de la posibilidad de liderazgo mundial, a
más de un milenio más o menos de ser protagonistas cabales…
Qué podría
seguir, entonces, al fin del liderazgo blanco? Un nuevo impasse medieval? El
continuo e imparable desarrollo tecnológico independiente, sin freno ni ética,
como máquina fuera de control? Quizá algún proceso interno de revolución que
promueva a los actuales Estados regentes a una continua era de apogeo? El
ingreso del Hombre al entorno espacial que le hará dar un salto cualitativo
impensado todavía?
No… Lo que
significa es el Fin. El Fin que previó Daniel; el Fin que pronosticó Isaías; el
Fin que visualizó Joel; el Fin que advirtió Jesús; el Fin que anuncia
Apocalipsis! Hemos llegado al tope de las posibilidades humanas sin darnos
cuenta, sin conciencia de lo que ha sido hecho, de sus consecuencias, de sus
lastres… Por qué queremos pensar en ningún fin? Porque efectivamente ya no
podemos creer… La autonomía se nos ha vuelto soberbia… El Fin habrá de
sorprendernos como ya sucedió antes: confiados en nosotros mismos, ajenos al
Altísimo…!

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