FESTIVIDAD DE MUERTOS, HALLOWEEN: LA RESILIENCIA DE LOS MITOS

 


Pocas festividades conserva la humanidad tan inútiles como ésta: pocas tan carentes de sentido y que a la vez, como la mayoría, asciende de un pasado ritualista fundado en la ignorancia , la superstición y las ganas de darle la vuelta a la existencia.

La moderna celebración conocida como Halloween es un desplante cultural a partir de los antiguos rituales de los pueblos noroccidentales de Europa -especialmente celtas y sajones- que cerraban su ciclo anual el 31 de Octubre, y con él, el arribo del otoño preludio del invierno tal que "suspensión del mundo": el espacio de los espíritus se estrechaba entonces tanto sobre el mundo ordinario, que las ánimas podían traspasar las fronteras y presentarse entre los humanos vivientes. El problema era que, con los espíritus de los muertos, podían llegar también almas en pena y demonios... Ese es el caso del curioso Jack O'lantern, historieta ajena insertada en la festividad y que refiere a un hombre tan malo, que tuvo la gracia de engañar al propio demonio y, a su muerte, no fue recibido en el cielo ni en el infierno, por lo cual quedó vagando sin destino. Y para ayudarle a alumbrar su camino, el diablo le dio unas ascuas como linterna, con lo cual se conformó despues el dibujo característico de la calabaza ardiente. Y eso fue lo que facilitó su inclusión en este folklore del cual se volvió hasta representativo. Todo esto le dio al tema su matiz sombrío, tenebroso. Pero para los viejos celtas, era fecha de la renovación del fuego y de consultar a los espíritus acerca de la suerte de los vivientes durante el siguiente año.

Sin embargo, semejante celebración no era exclusiva de los aborígenes europeos. Festividades similares, en la misma fecha, se daban en todo el mundo, revestidas en cada caso con el folklore de cada pueblo. De hecho, se sabe que realmente es una herencia del antiguo pueblo caldeo, de acuerdo al testimonio que de ello dejó Beroso, en que se armó la rememoración de los muertos con toda una cauda de muertes y resurrecciones de dioses, todo lo cual solo fue el resultado de la creencia popular en la intervención de los espíritus en el mundo al grado de implementar, incluso, juicios legales y demandas contra ellos... Es de esa época  que se tiene noticia de cierta ritualidad sacrificial que llegó incluso hasta los celtas, aunque ello desapareció hacia la época romana.

Esta conmemoración la integraron los romanos a las fiestas de Pomona, con lo que se le dio un equívoco carácter agrario, siendo que el orígen real era más primitivo, de extracción pastoril: Samhain era el cierre de lo que se había abierto en Beltane, el 1º de Mayo, el tiempo de pastar para los rebaños.

El ascenso del cristianismo en Europa -y en el mundo- no canceló semejante ritualidad: la nueva doctrina rememoraba a los "santos difuntos" (nada mas a los que, se supone, habían alcanzado la santificación), el 13 de Mayo... Pero ante la persistencia de los rituales de tradición (que en España, campeon del catolicismo por ejemplo, tenía presencia muy ascendrada, sobre todo en Galicia, Leon, Castilla y Asturias hasta al grado de llegar al "convite sobre las tumbas"!), el Papa Gregorio III cambió la rememoración cristiana a la fecha pagana tradicional para, según él, 'vaciarla de contenidos paganos' y confirmar, así, el reconocimiento a los santos. Y el Papa Gregorio IV lo confirmó... En algunos países, esta celebración tiene aún un verdadero carácter formal, como en México, en que se arman verdaderos altares dedicados a los difuntos, producto de su herencia pre-colombina en sincretismo con lo católico.

En la actualidad, sin embargo, la festividad ha perdido su carácter formal y ha venido a convertirse en un pretexto devaluado e infantiloide que no representa en realidad una celebración de nada: a lo sumo, vemos un juego de disfraces y motivos quasi-anecdóticos con contenido tan vago e inútil, que queda la sospecha de que solo se trata de una fecha casual, vacía...

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