EL PECADO: UNA APOSTILLA PARA LA DENIGRACIÓN DEL HOMBRE. I PARTE.
Existe algo tan inasible, tan difícilmente comprensible a la luz de la razón lógica, algo tan oscuro, tan intimidante y condenatorio como "el pecado"? Es real la presencia de un manchón así o de un número infinitesimal de manchas que pardean el Alma, la vida y el destino del Hombre o su Ser? Dónde podríamos ubicar su localización? En qué ámbito del Hombre se plasma ese recuento de maldades? En el Alma? Y ésta, entonces, dónde está? O quizá en la mente...? Pero: por qué en la mente? En la mente, dónde, en qué parte? O tal vez en el corazón...?
Por fin, y para
partir desde el principio: cual es la
Norma, lo "no-pecado" que nos permita identificar? Los teólogos
cristianos se han roto la cabeza especulando para ofrecer una solución clara ,
sin éxito hasta ahora. A lo más que han llegado
es a establecer que el "deber-ser" es la voluntad de Dios, por
eso el pecado es una ofensa contra Él... Pero no termina por quedar claro por
qué surge ése "deber-ser" para constituirse en imperativo fuera de la
inexplicada decisión de Dios, que es una manera de no explicar; seguimos por
tanto hablando de inasibles, de conceptos metafísicos, mientras el Ser humano
es perfectamente material...
Evidentemente, en
el corazón físico del Ser humano, en su órgano material no se graba nada, al
menos, no algo como una relación explícita de maldades, faltas o iniquidades...
Y si al Alma se le llama 'corazón', falta saber dónde está, porque una
referencia poética tal no nos sirve...
Freud reconoció
formalmente la existencia del inconsciente como parte importante de la
conformación mental de los individuos, y ahí sí encontramos, para todos y cada
uno, un registro pormenorizado de los detalles de cada existencia individual
que modulan y moderan la conducta de las personas... Esa es quizá el Alma. Y
entonces el concepto es inteligible, racional, y con las herramientas
adecuadas, hasta cognoscible. Pero
entonces esto significa que el Alma humana NO es una entidad etérea separada o
separable del cuerpo físico del Hombre, de su estructura fundamental, por una
parte, y por la otra, que las vivencias y circunstancias de cada Ser humano en
particular se encuentran en una "memoria independiente" de la
voluntad, que dan cuenta cabal de la persona a título personalísimo: ahí sí que
están "registrados" los 'pecados' de cada individuo... Los pecados y
todo lo demás... Bien hasta aquí.
Pero entonces, a
esta luz: qué es el pecado? Una 'tachadura' en el inconsciente -y hasta en el
consciente también- que perennemente acusa al individuo? Un reclamo
"natural" que señala al individuo ante lo Alto como testimonio de
maldad desde sí mismo como 'testigo de calidad'? Una 'culpa' inalienable que hostiga, acosa y
muerde la consciencia del infractor? O es algo así como un tatuaje espiritual
que exhibe a cada 'reo de maldad'? Para la doctrina paulista, sí: éso
exactamente. Todo eso. Y para la clerecía romana también, seguidora de Pablo, al igual que para los reformadores
posteriores. En general, así para todos los grupos religiosos... Incluido el
Islam!
Pero: de dónde viene
la palabra y el concepto 'pecado'? Lo encontramos siempre, por supuesto, en la
Biblia como una normalidad humana, aunque sabemos también que la sacerdotalidad
hebraica tremendizó todos los conceptos éticos a que accedió hasta construir
todo un entramado de maldad de la voluntad humana. Pero cuando los Profetas, no
los sacerdotes, hablaban de 'pecado'... De qué hablaban? El concepto 'pecado'
(que ha quedado traducido así) se refiere, en el antiguo lenguaje hebreo, a:
error, fallo en las determinaciones conductuales del Hombre, equívoco. la
expresión hebrea era: Khattath, que indica, ni más ni menos, que
equivocarse, fallar... Es decir: se referían siempre a la calidad humana de no
acertar en las decisiones necesarias, debidas, deseables... fallar, pues, en la medida en que el Hombre
tomaba sus decisiones en función del mundo previsible y/o de los valores
derivados del mismo. En qué medida esto hace una "marca" en el Alma?
En ninguna forma. "Volver a Dios", por otra parte, expresión que
aludía a: "arrepentimiento y rectificación", significaba retomar el
conocimiento del mundo como parcial, condicionado, y adecuar las propias
decisiones a la necesidad natural que inspiraba el conocimiento de Dios desde
la dimensión humana, sin pretensiones de santidad, sin calidades
penitenciales...
En el resto de
los pueblos originarios del mundo así se entendía la condición humana: en
Egipto, por ejemplo, los dioses valoraban al individuo en función de sus
errores, de sus equívocos o fallas voluntarias y determinadas; y en Sumeria
también: el Hombre era una especie de síntesis hierogámica que significaba:
'dios en la materia', en que la humanidad está sujeta a los accidentes de la
vida material pero dependiente de la voluntad divina, que al final, decide la
suerte del Hombre. Pero éste tenía en su haber el poder de percibir el mal y,
de acuerdo a su inteligencia y su conocimiento, dirigir ése 'hado' hacia un
buen destino. En la antigua India, la cosa era un poco diferente: el Ser
humano, en su quehacer ordinario, acumula energías que pueden recaer sobre él
mismo porque le corresponden y se deben a él, sobre todo las "energías
negativas": el 'karma', que limita su trascendencia y lo sujeta a la
terrenidad. Y hasta en la Grecia clásica: la "hamartia" era equivalente
a una forma desacertada de llevar la vida fuera del 'código social', que en sí
enunciaba el sentido de Causa necesaria o racional que el mundo real enmarcaba
como su propio cauce, el "sentido natural" del Deber-ser...
Hasta aquí,
ninguna forma opresiva equivalente a la maldición que significa el
"pecado" cristiano, estigma que reclama la remisión del Ser humano a
una instancia meta-material que lo justifique. De dónde y cómo, pues, surgió
ese concepto tan agresivo hasta elevarse por sobre el Hombre para hacerlo detentador
de una 'desgracia congénita' y de una condición pútrida, de una condena
explícita?

Comentarios
Publicar un comentario