EL PECADO: LIBRE ALBEDRIO, UNA ANTINOMIA? III parte

 


Finalmente: el “pecado”,  tal que instancia acusatoria, existe como privacía vivencial en el Hombre común, en su inconsciente y en su pensamiento habitual aprendido.  No hay límite a la voluntad y a las posibilidades de ejecución humanas en términos de “pecado” puesto que es un entorno abierto, sin restricciones de primer momento.  Y, ante esto: qué significa ‘la Libertad’, en todo caso? Y el Libre Albedrío, resultará ser plena y exactamente libre…  O no tanto?… O hasta dónde?  Una prédica persistente sobre este punto es el Determinismo, según el cual  al Hombre le está asignada una pequeña porción de existencia terrenal tras lo cual, su integración al Cosmos será necesaria, de uno u otro modo: esta es la opción de prácticamente todas las religiones formales que se ocupan del “telos” humano.  Y se predica también el nihilismo, para el cual,  por el contrario, no existe ningún futuro y el alma humana se apaga al morir el Ser humano, con lo que termina su eventualidad ética y existencial, que es solo, además, un  accidente cósmico sin adscripción específica… En un entorno así: cuál es la posibilidad real de un “libre albedrío” genuino, considerado así, sobre todo, como manifestación de la voluntad?

Ninguna religión formal quiere negar el Libre Albedrío.  Pero a todas les estorba a la hora de definir el destino del Hombre, que se considera ya acotado: Gloria o Condenación, ordinariamente… Por qué es esto? Porque para el pensamiento convencional, utilitarista e inmediatista, la realidad, el mundo, el universo y la existencia en general sigue un plano lineal, matemáticamente predecible, acotado. Y eso es lo que propone la religión formal de la comunidad occidental… En concordancia con la propia ciencia que ha heredado estos “prolegómenos lineales”… Esto es algo que los pensadores de esta región del mundo percibieron como “necesario”.  En tanto la “realidad  real” se manifiesta escandalosamente como dialéctica  y matemáticamente calculable, claro: pero con una ecuación más compleja que la simple proyección estadística o la visión  “panorámica”… De hecho, la búsqueda de una ecuación “la verdad de todo” de Einstein, fracasó, porque las matemáticas terrestres parecen no concertarse con la verdad del universo extraterrestre… Son precisas en la tierra, pero ya no lo son tanto en relación al Tiempo y a las apreciaciones de los valores interestelares… Hay un ‘desfasamiento’  en los cálculos…

Y el planteamiento de base es sencillo pero no obvio: es necesario considerar a la realidad como un cúmulo de procesos “necesarios” (o sea, desarrollo endógeno racional con sentido de transformación continua, dialéctico, de cantidad a calidad y no a la inversa) en que la voluntad tendría que identificarse con ese devenir lógico para ser congruente: la ‘Libertad’ no es ni puede

  

 ser posibilidad de elección arbitraria . Pero como el Hombre no lo entiende, o no lo reconoce, su voluntad, su ‘libre albedrío’ opera como liberalismo anárquico en que todo y cualquier cosa es elegible: cuestión de decidir… Y ese “elegir” arbitrario ordinariamente vota por  soluciones equívocas… Por qué?  Porque las soluciones queridas aparecen como caminos más cortos, abreviaturas para la consecución de resultados donde lo único que importa son los resultados…

El Libre Albedrío humano, en este entorno, aparece así no solo como la cualidad de identificar, y obviamente decidir: depende mucho de la calidad intelectiva del Hombre. Cuando éste pudo reconocer la ley de la gravedad, pudo implementar los mecanismos necesarios para superarla, sin violar la ley. Pero no ha podido ni ha sabido entender ni reconocer la ley de la Necesidad porque su mundo le parece aleatorio, sin ‘valores’, puramente casual…El Hombre quiere creer que ‘los valores’ los pone él… Y ese es su error: actuar sobre la ortonomía natural como si se tratase de una heteronomía puramente convencional: esto equivale a violentar la Necesidad en aras de una “expectativa quántica”, que además se ha manifestado como evasiva…

En el mundo del Hombre, la moral, la ética es la referencia básica de su comportamiento. Y esa referencia no es ajena al mundo de existencia material que lo sustenta. De hecho, es la más alta expresión de la justipreciación de la vida. Y es ahí donde su Libre Albedrío tiene su más importante juego, y donde más equívocos ha desempeñado, sin demeritar los errores humanos con su entorno natural, que han sido también dramáticos. Es allí, pues, justamente donde falla… Por qué?

Porque el Hombre, en principio, no reconoce ‘valores’ de ningún tipo salvo los que él da. Y resultó permisible para la comunidad originaria, la comunidad gregaria de tribus, de alma colectiva, sin incidencia radical en el proceso del mundo. Hasta Éxodo lo acepta. Pero a partir de la emergencia de la conciencia individual… No!  La libertad y la responsabilidad personal, sobre todo, cobraron valor insustituible, inevadible para cada individuo, dueño y responsable de su propia vida y de sus acciones, como cargo propio. Y el “Libre Albedrío” cobró aquí importancia fundamental, que opacó ipso-facto la Iglesia con la idea de “pecado” que en seguida aplicó la clerecía  para eliminar las ‘voluntades  libres’ reduciéndolas a “víctimas” del Mal, rehenes de sus ‘oficios redentoristas’… El Libre Albedrío quedaba reducido así a casi una ventolera… A casi “pecado mortal” si era ejercido realmente: la justificación del “pecado” era precisamente la voluntad libre independiente del canon: venía a ser la continuación de la ‘rebelión original’… No era solo error sino prevaricación, opción decidida por el Mal… Así es como el error primigenio se volvió maldad congénita, y la voluntad libre, atentado, en la cual el “Libre Albedrío”  se volvió como el antecedente y condición de ‘pecado’, el presupuesto para instaurar “la maldad congénita” en el Hombre…

 

 

Atrapado en esta prédica, el Ser humano con dificultad puede elegir, hoy día, sus determinaciones de acción y estar seguro que no atenta contra una ‘voluntad divina’ de carácter determinativo… La libertad, en condiciones de cristianismo convencional, parece una condición imposible, porque su sentido es la “pertenencia” hasta la identificación con el dios: “ya no vivo yo, sino Cristo en mí”, declara Pablo como negación del Yo individual: el abandono del Hombre a su suerte, condición aciaga que solo habla de libertad como  “oposición al Bien”…

Pero el Libre Albedrío no es eso, por fortuna: es la inteligente capacidad de discriminar entre opciones posibles donde el criterio informado decide, elige la opción razonablemente positiva dentro del juego de opciones viables de acuerdo a las exigencias y posibilidades que la Necesidad concede, incluido su “marco de variación”… Que hoy en día el Ser humano se haya seguido equivocando solo es producto de su necedad, de su desinterés por las cosas que le atañen y lo definen, y básicamente, de su ignorancia…

Libre Albedrío es: Libertad en la necesidad…! Y existe. Es posible.

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