EL PECADO: UNA APOSTILLA PARA LA DENostación DEL ALTÍSIMO. II PARTE.
La palabra Peccatum inicialmente, en un orígen hoy lejano del latín original, significaba "echado a perder". Con el tiempo, el vocablo se hizo extensivo a las actitudes humanas inconvenientes hasta tomar el significado de delito, culpabilidad explícita. El equívoco subyacente (error, falla) dejó de ser parte del contenido, para pasar a ser, precisamente, determinación culpable, acción delictiva explícita, como en Derecho corresponde. Y con el arribo del cristianismo, a la palabrita se le asignó el significado asociado a la condición humana habitual en relación con Dios: el Ser humano resultó ser, ni más ni menos que una entidad "peccans": una existencia atentatoria, nefasta, exactamente delictiva, culpable. Con ningún derecho dada su vocación rebelde. Y esta condición se la debía el Ser humano a su arbitrio contra Dios al cometer su primer pecado en Eden, al desobedecer una orden explícita del Señor. Esto lo colocó en un estadio irreparable de perdición que lo hacía indigno de todo Bien. A esto se le llamó: "Pecado Original", que era, además, hereditario y causa de la sucesión de todos los 'pecados' posibles de la gente, lo que quería decir que lo arrastrarían todos los individuos de la especie.
Qué clase de doctrina, qué pensamiento tan
hostil pudo concebir semejante idea? El cristianismo...! Pero, de dónde surgió?
Cómo se desarrolló semejante ideología que hacía al Hombre, al ser humano
creado por Dios como criatura cumbre, un despojo cósmico indigno siquiera de
existir, sin posibilidades propias, aventado solo a la magnanimidad de que Dios mismo
quisiera rescatarlo? De qué teogonía estamos hablando, en realidad? En
verdad, como planteamiento cosmológico, esto es una monstruosidad...! Es una
verdadera afrenta al Ser humano y un insulto a Dios creador, que además de
resultar burlado, es exhibido como intolerante y autoritario!
Cuando los primeros padres plantearon
esta doctrina, específicamente Ireneo de Lyon y posteriormente Agustín, quien
le dió forma, peleaban entonces contra un núcleo numeroso de disidentes, ya calificados como
"herejes" (siglo II dC). Basado en las peroratas de Pablo (que a
pesar de todo no llegó a la formulación explícita de algo como 'pecado
original'), Ireneo decidió que el Creador hubo de rechazar a la humanidad por
su pecaminosidad inherente, de modo que devino en Deus abscultus por su
resistencia a connivir con 'el Mal' . Aquellos
"herejes" discrepaban de las explicaciones de ese clero formal
ya establecido que proclamaba "la redención" como única forma de
justificación de la vida, una vida, además, inmerecida. A cambio, los librepensadores
proponían una explicitación libre que, por supuesto, conservaba la intervención
de un Pastor independiente como Jesús, sin pretensiones de santidad ni de
deidad pero que convocaba a Dios... Ante este desafío, el enojo de la jerarquía
romana fue brutal, y confirmó su principio de pecaminosidad innata en Cartago,
en 357dC, y lo precisó en Orange en 529 dC.
Así que, de principio, persiguió
a estos creyentes hasta el exterminio, a sangre y fuego, para estatuir su
doctrina de "pecado" tal que inevadible principio de existencia
terrenal.
El problema de esta doctrina es que no pudo
explicar cómo es que se transmite o se hereda semejante atadura al Mal para
hacer víctima inocente a una humanidad ajena a las decisiones de un solo hombre
(porque así lo propone Pablo): toda la responsabilidad del pecado recae sobre
Adan, tomado como persona individual, el 'primer hombre'... Pobre Adan, caray!
Y ante la falta de posibilidades, los exegetas
encontraron un resquicio que podía responder por esta maldad congénita y
transmisible, y reducir a la humanidad a su propia negación: la generación, el
sexo. De modo que toda y cualquier actividad erótica se volvió criminalización
de la voluntad libre del Hombre, cuyo libre albedrío quedaba como en suspenso:
el sexo, aún dado por Dios, no tenía permiso de ser ejercido con ninguna
libertad desde que era el síndrome de la "primer falta": el Ser
humano era víctima de una procacidad increíble en que la mujer era la tentación
continua, la incitación al mal, del mal... El problema siguiente fue, al final,
que era difícil culpar a la humanidad sola a través de una sola pareja... No,
claro: por éso estaba ahí el diablo, Satanás mismo, el gran inspirador del Mal,
el regente del Mal... Así que, de a poco, sin aceptarlo, la propia doctrina
cristiana se convirtió en sucedáneo del dualismo parsí y en doctrina mistérica,
aunque Roma persiguió a muerte a todos los explícitamente dualistas y
gnósticos... Pero conservó al diablo!
Dicen las definiciones filosóficas que existen
pocas doctrinas que hayan tenido una presencia tan tormentosa como la del
"Pecado Original", tan dramática e infamante: el 'pecado' es
presentado como una instancia distinta del crímen y del vicio: se constituye
por sí mismo en estigma irreparable para el Hombre y viene a ser la
consecuencia hórrida de una primera rebelión ancestral, en los orígenes del
propio Ser humano, que no es solo ni
justamente un equívoco sino algo peor, algo diabólico: una traición a
Dios (en el lenguaje de los viejos mesopotámicos: de ahí surgió la idea de
'rebelión'!) que dejaba al Ser humano en el desamparo cósmico y a merced de su
enemigo: una tragedia, un drama
efectivamente cósmico de proporciones e implicaciones dantescas... Según esa
teoría, Dios mismo se apiadó del pequeño Ser desleal y se propició a sí mismo
para salvarlo... Promoción primariamente hemática que adjudicaba la
acreditación de un "pago" que saldara la primer rebelión con un
sacrificio en condiciónes de 'entrega': la suplencia de una primer falta contra
un postrer pago sacrificial que "indemniza": La razón de ser del
Mithra parsí, y del Mesías cristiano:
ambos "interceden" por el Hombre ante un dios primigenio adusto e intransigente que exige
una satisfacción cual demiurgo intolerante...
Semejante "mensaje", semejante
predicación... Puede o debe ser aceptable para cualquier persona que quiera
entender su condición existencial? evidentemente no! Y sin embargo, se aceptó esa interpretación de la vida del
credo cristiano por la población europea total sin oposición de alternativa
hasta la Reforma, que también confirmó la situación... Pura ignorancia?... O desentendimiento, ganas de no abundar, de
no pensar? O, enajenación? O, quizá decir que sí para no discutir, pero no
creer en serio? O, francamente, convencimiento? El capitalismo parece no
conceder crédito a semejante pensamiento... Aunque aparece como subproducto del
mismo!

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