MITOS, LEYENDAS, Y SUPERHÉROES


 

Todos los pueblos del mundo tienen mitos que les explican la realidad del mundo, la existencia de la vida y los inicios del universo. Tales mitos aparecen como particulares, originales, desarrollados desde la propia experiencia antigua de cada grupo humano, desde  su exclusiva memoria colectiva. Unos y otros proclaman su unicidad y su autonomía como verdad exclusiva. Pero al final, venimos a descubrir que todos son lo mismo: se originan de una misma fuente común. Los mitos han anidado todo el tiempo en el inconsciente colectivo desde el origen del Hombre a partir de una misma vivencia primigenia, vivencia única y común. Y cada pueblo las desarrolló como caso singular. Ejemplos de ello son la Creación, el Diluvio, los dioses, y los ‘visitantes de las estrellas’…

Las leyendas, por otra parte, le explican, a los mismos pueblos, sus propios antecedentes particulares, su razón de ser, y con ello, un esbozo del destino. Las leyendas presentan la existencia de personajes que justifican a cada pueblo ante sí mismos por sobre los otros, personajes que mayormente  son extraordinarios y representan sucesos y procesos que la mentalidad popular encarna en la presencia actuante de tales seres: elfos, gigantes, duendes, hibridaciones animalescas, hadas, demonios, brujas, ogros, ángeles… Personajes de fantasía que completan la calidad del pueblo a que se refieren y ayudan a la gente a encontrar un sino.

Los mitos justiprecian los orígenes, el principio. Validan la existencia general.  Las leyendas justifican la presencia actual particular. Los primeros explican el pasado, y las segundas tienden a afirmar un presente cualquiera, con visos al futuro, pero referido a tal o cual pueblo. Las leyendas particularizan.

Pero… El futuro? Ningún pueblo, hasta hoy, ha elaborado ninguna teoría específica sobre su propio futuro cierto a excepción del pueblo hebreo. El futuro se presenta siempre como una aspiración, como una enunciación que orienta la voluntad común, como un cometido global con expectativas, sin garantía. A excepción del pueblo hebreo, que se plantea su futuro como un destino programado, ineluctable e irrenunciable, como un “deber ser” cósmico planificado previamente. Esto se dio así porque el pueblo hebreo nunca pudo deslindar su vocación política de su doctrina teocrática, a la cual, no obstante, no hizo caso en su desempeño político real porque la realidad actuante roza toscamente con la idealidad. Pero este principio pasó íntegramente a la religión cristiana ya no como presupuesto político-racial, sino como universalidad.

El futuro, para los pueblos del mundo, pertenece a Dios, o a los dioses. Para eso, por eso se les invoca. O sea: el futuro explícito no es nacional ni racial ni social: es genérico. Pertenece a Dios. Está más allá de las disposiciones humanas.

  Y modernamente… Los “Súper-Héroes”? Estos personajes vienen a ser una cauda de seres infantiles e inconsistentes, perfectamente inexistentes producto de un país y una civilización carente de raíces, propia de los EE UU… Para ese país, el Súper-héroe viene a suplir al genuino héroe de las leyendas auténticas y a llenar el espacio que le correspondería… Aparentemente solo en el mundo infantil. El Súper-héroe es, por su propia esencia, perfectamente espurio y no explica en modo alguno a la sociedad a la que supuestamente se debe aunque quiere justificarse proponiendo, para tal sociedad, un destino, un futuro inciertamente sugerido que equivale a “razón de ser” de tal sociedad a partir del presente concreto: el mundo burgués del capitalismo...

El Súper-héroe es la personificación  de un concepto elaborado en los propios albores de la sociedad y del Poder estadounidense como justificación a-histórica de su presencia: el Destino Manifiesto…

Por eso el Súper-héroe vive con una doble personalidad: se integra al mundo común como un individuo más, indiferenciado del resto. Pero ante cualquier desafío a las circunstancias de la vida ordinaria, emerge (disfrazado, lo que indica que es un como “mandato superior” implícito Para la sociedad) como campeón del sistema, del orden conocido, para proteger y preservar a ese mundo, a ese orden, de tal amenaza, sea esta de orden extraterrena, paranormal o puramente disidencial.

Este tipo de idealización cobró forma en los años ’30 del siglo XX con Batman y Superman, desde donde ha venido evolucionando en “lucha contra el Mal” desde su dedicación originaria (vs. el delito común) y luego en lucha contra los enemigos de la nación (mediados del siglo XX) a venir a universalizar los valores anglo-sajones con planteamientos ‘intergalácticos’  que presuponen ser “los valores de la humanidad”: el ‘Capitán América’ lado a lado y hombro a hombro con “Thor”, el hijo de Odín, como compañero de orden. LO ANGLOSAJÓN COMO ORIGEN DE SUPERIORIDAD Y PODER.

El Súper-héroe suple a Dios,  a los dioses y a toda y a cualquier forma de Poder desde que, en su origen, es extraterrestre (Superman) o esta físicamente conformado con cierta divergencia respecto a la normalidad de sus congéneres (el Hombre-Araña), lo que provoca en él una superioridad patente que lo justifica. El presupuesto es que esa “superioridad”, al suplir a cualquier divinidad, le permite al pueblo al que representa ascender un peldaño más  que el resto del mundo y con  ello asumir la calidad de dirección del destino: dueños de sí a plenitud, y del mundo…

Con el arribo intensivo de la tecnología, el Súper-héroe tiende a cambiar: ya no necesita la extra-terrenidad ni la divergencia orgánica: basta con ser standard pero imbuido de ideología “protectiva” y colmado de mecanismos tecnológicos para ser “súper-…” (Iron-man, Y, resucitadamente, Batman).

  El mundo moderno quiere no necesitar a Dios. Por eso no lo quiere: tiene Súper-héroes! Y… Esos “Seres superiores” que cree América que la respaldan… Los tendrá al final?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

“ULYSSES”, DE JOYCE, Y LA PERSPECTIVA DE LA “VIDA INÚTIL”:

DIOS, EL SEÑOR: REGENTE DEL MUNDO?

Moral y erotismo: una conjunción disfuncional