COVID-19, CRISIS EPIDÉMICA, CRISIS DEL CAPITALISMO


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Sí, una nueva epidemia: el Covid-19 (nombrado así por la O. M. S. para particularizarlo) es una mutación del virus que en 1918 provocó más de 50 millones de muertes. Y la civilización occidental, principal víctima de aquella tragedia (encubierta por los países-víctimas beligerantes en la I guerra mundial), está espantada… Con alguna razón: La humanidad, preeminentemente el mundo del Hombre blanco, Occidente, ha padecido a lo largo de su historia más de 30 epidemias mortíferas que diezmaron a la población a niveles, en algunos casos, tendientes a la extinción. Tradicionalmente fueron epidemias producto del desaseo: tifoideas, cólera, bubas (sobre todo ésta última, conocida como peste bubónica) aunque también hicieron presencia padecimientos de carácter viral: sarampión, viruela, “gripes”… Hasta una forma (se sospecha) de ébola, con la ‘peste de Cipriano’ en 251 dC.

Modernamente, sin embargo, aparecen epidemias de carácter viral que ni la ciencia acata a definir en forma acabada y que le representan un verdadero desafío: la gripe española, en primer lugar(que de “española” no tuvo nada: España fue víctima contagiada de esta peste originada en el Éste de EE UU), y más actualmente, el Sida… Y permanecen en el reservorio humano males endémicos como la gonorrea, la sífilis y el papiloma, que han acompañado al género humano desde el principio y que llegaron a representar verdaderas epidemias aun cuando actualmente tengan cura y no se les considere “epidemias” .
Los médicos de la antigüedad no tenían elementos para determinar las causas de cada enfermedad y tenían que contentarse con la descripción de los padecimientos y suponer curas probables, tentativas, como consta en la memoria de Hipócrates y Galeno y en muchos informes medievales, hasta aparecer incluso prescripciones peligrosas como los ‘vapores de mercurio’… Modernamente, la ciencia identifica a los agentes provocadores de cada  padecimiento, pero esto apenas viene desde fines del siglo XIX, gracias al avance de la tecnología. Con todo y ello, en pleno siglo XXI no se tiene la certeza de qué son los virus ni cómo combatirlos! Y, vuelta a la fantasía: hay quién “explica” que los virus son de origen extraterrestre…!

El problema que el mundo está viviendo hoy por hoy está provocando una especie de histeria colectiva o de pánico social de difícil estimación y de quizá imprevisibles consecuencias, por las respuestas extremas que los gobiernos han decidido para “combatir la pandemia” (cosa que, realmente, aún no  es en este momento) y que dan de lleno contra el propio sistema económico, lo que puede muy bien llevar, por un lado, al fortalecimiento del autoritarismo y la supervisión irrestricta del Estado sobre cada sociedad como desarrollo de la “necesidad política”; pero por otro lado, pudiera desembocar en una especie de derrumbamiento del orden económico, que quizá pareciera ‘deseable’ para terminar con la dictadura burguesa que está llegando al confín limítrofe de sus posibilidades ,y a la total irracionalidad de sus supuestos; Ese “derrumbe”, sin embargo, solo significaría el ascenso de una nueva estructura burguesa (que ya está en ciernes) y que más bien  afianzaría al sistema en una mística más depredadora sin contemplaciones éticas, como viene a ser la presencia de los especuladores que lucran desmedidamente con –y a pesar- de la desgracia ajena…

Se dirá, quizá, que esa clase de especulación siempre ha existido. Y es verdad. Pero no es el “nivel rector” del mercado:  la Especulación-Directriz NO NECESITA “MERCADO”: Sería como un “feudalismo capitalista”, con islotes cerrados de dominio e imposición. Y a esto ayuda bien, y mucho, el distanciamiento que se está operando en la gente a nivel de práctica física, hoy día como “arma” contra la propagación de la enfermedad, pero en el fondo y desde los rescoldos del propio sistema, como la obviedad de cada cual de solo pertenecerse a sí mismo, sin compromiso de nadie para nadie. El robustecimiento del control social. La ajenidad como normal.
Algunos pensadores ven, al contrario, como un “golpe al capitalismo” la emergencia de esta epidemia, cosa que realmente está distante. Es más objetivo el punto de vista de Michel Foucault que el de Slavoj Zizek, enemigo jurado del capitalismo, aún cuando se plantee la vocación “urobórica” del sistema…  No hay sistema que atente contra sí mismo!

Hasta hoy, por lo pronto, el covid-19 no ha presentado los índices de mortalidad que se temía. Por eso las decisiones gubernamentales aparecen como exageradas y sesgadas a favor, utilitariamente, del Poder. Y no sería extraño, aunque no se vea eficientemente, que todo esto redunde en un fortalecimiento del  Poder en detrimento de la sociedad, que es por donde parece ir encaminado lo que vemos hoy…

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