VIOLENCIA MACHISTA, VIOLENCIA FEMINISTA

El 08 de marzo, aniversario desafortunado del invento “día internacional de la mujer”,
tratándolas en principio como si fuesen animales o seres indefensos dignos de ‘traer a consciencia’ un día del año… día que NO se ha vuelto el todos
los días para muchas sociedades!… Tal el caso de México: feminicidios
constantes con lujo de violencia y crueldad, abusos, maltratos, burlas y
descrédito… Uno pensaría que, en un ‘país de machos’, la mujer sería una Reyna…
Pues no. Lejos de eso, la mujer es rehén de un sin-número de vejaciones que la
vuelven víctima del varón… A quién ELLAS ayudan a mal formar también así…
Ése día de marzo, en México y en el mundo
las mujeres explotaron. Pero parece no haber pasado nada: en el país –México-
se implementó “un día sin mujeres” en que
las mujeres, masivamente, se negaron a trabajar y a andar por la calle o
comprar. El país pareció sujeto a otro fin de semana largo, inocuo: los bancos
“dieron el día” a sus empleados (a todos), y muchas empresas igual, a la par
que prometieron no descontar de nómina el día faltante: con eso, lo que
hicieron es “conceder el capricho” a las féminas rebeldes que así, se ven
reducidas al nivel de “muñecas”… O sea: el sistema, como “machista”, responde
también desde sus culpas!
Y luego decimos que las mujeres lo tienen
todo, que qué más reclaman: cierto. Lo tienen todo ganado, hecho y legislado. Sí.
Pero hay UN elemento que no permite que esto sea real. UN elemento: el machismo.
El varón tradicional es la otra víctima del sistema porque se sigue creyendo
del régimen opresivo, manipulador y condicionante de su condición. El hombre
cree que es el dominador; sigue creído que es ‘el que manda’, cuando hace
tiempo que ya nadie manda en concreto ni definitivo. Y percibe a su
compañera como oponente y competidora, en correspondencia a como la mujer se
percibe: como retadora… Las propuestas de ‘empoderamiento’ solo descubren esto:
el “enfrentamiento” de los sexos, el desafío, como una competencia, como un
reto: “y te tengo que ganar!”…
El problema del varón es mayor, porque su
código de conducta es absolutamente rígido e intolerante. La mujer, como
quiera, ha contado hasta ahora con la “venia minimizante” del varón en que todo parece juego, capricho
u osadía: ponerse un sombrero de varón, para la mujer es un gusto, y gana un
aplauso: un varón, ponerse un sombrero de mujer? Imposible! Ni de broma, ni por
equivocación! Y el resto, igual: gestos, actitudes, el trato social… Lo vemos a
diario en la calle… Y esto forma parte del “código femenino” de conducta y
respuesta: condicionado, también… Solo
que la mujer parece no querer darse cuenta: le resulta más cómodo seguir con
ése lastre mientras consigue sus ‘avances’… Y el varón no está consciente de la
camisa de fuerza que ´porta, que lo constriñe y obliga a ser absolutamente
rígido, intolerante… Este mismo sistema opera a nivel social, económico,
político y en el mundo laboral: es como si el hombre, el varón, hubiera
decidido jugar a “parece que…” sin saber, sin creer que VA EN SERIO… Y no sabe
responder más que como el atacado: defenderse, con violencia!
El varón ha llegado a creer –en serio- que su compañera mujer NO ES CAPAZ: herencia
de la mística cristiana-paulista que le dijo que su compañera es “segundo de a
bordo”, nunca líder… Ningún ‘cristiano’ bien entendido querría aceptar que su
mujer “las puede más”…
Así
que contra lo que hay que luchar es contra esa concepción parcializante del
mundo que ha constituido a la “civilización occidental” que deforma y limita a
ambos: el cristianismo formal, sustrato del fascismo, del capitalismo que se
dirige a ése estatus, y que no es un “sistema patriarcal” (como muy
antiguamente fue)), sino a un único sistema de dominación donde campea y manda
el dinero, la posición, y el ascendiente hasta racial…
El pleito, pues, realmente no puede ser
“quítate tú para ponerme yo”. Ni tiene que ser contra el varón: ES CONTRA LA
OPRESIÓN DEL RÉGIMEN FORMAL DE VALORES QUE OPRIME A MUJERES Y HOMBRES,
limitándolos a nivel de simples marionetas de “valores” simbólicos de lo que
representa Poder…
No debemos caer en semejante juego. Nos va
en ello la vida social como comunidad racional y como país…
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