COVID 19, EL ARGUMENTO DE LA DISTOPÍA ACTUAL
En un artículo previo, “Covid19, La crisis
epidémica, crisis del capitalismo”, se
dijo que las decisiones exageradas de los gobiernos en esta crisis de hoy día parecen
encaminar al mundo capitalista al fortalecimiento del Poder en detrimento de la
sociedad, donde el distanciamiento de
la gente entre sí parece ser el factor operante.
El desarrollo del fenómeno, según se dibuja la orientación de las
condiciones que los Estados están poniendo a sus sociedades, parece ir
confirmando aquella primera apreciación, con el agravante de que el objetivo
final es bastante más siniestro que la simple repartición del ‘mercado global’
en feudos: el desplazamiento de la estructura de
globalidad en favor de los feudos políticos resultantes ((llamados ‘Países’) es
exactamente la preeminencia del Poder político por sobre cualquier otra
estructura, Poder que solo responde al interés económico burgués. Quizá se
piense que esto es solo la continuidad de lo ordinariamente establecido desde
hace siglos, y que el Poder siempre ha sido ‘El Poder’. Así parece. Pero no.
Cuando la burguesía actual se plantea sobrevivir,
es que ha decidido “ir por todo” a despecho lo que y de quien sea. Y, por qué
“sobrevivir”? Porque, técnicamente, ha llegado a su tope posible de desarrollo
y no tiene ya nuevos mercados que explotar. Si tuviese la Luna, o Marte…
Tendría aún larga vida. Por ello suspira por esa fantasía…
Así, el
Estado Fascista es la última opción. Esto se sabía en el marxismo
clásico. Pero, fue desleído y descreído por todo mundo: intelectuales de
izquierda se avergonzaron, y los de derecha se burlaron, se sintieron
poseedores de la Verdad ante el aparente triunfo del capitalismo… Porque la
praxis marxista no contempló esta extrema posibilidad: vio en el capitalismo
imperialista al anciano decrépito al pie de la tumba, y el tiempo demostró que
no era así. La teoría stalinista del ‘socialismo en un país’ resultó
perfectamente equívoca a despecho del planteamiento trotskista que describía la
necesidad de la Revolución global. El socialismo, el comunitarismo, los
Colectivos Sociales son en definitiva la próxima opción. Pero ‘opción’ no
impuesta: opción transformadora, revolucionaria, libre… A cambio, y como
desafío, los gobiernos actuales solo
ofrecen orden y disciplina, o sea, obediencia: el Estado se está volviendo
en único dios, rector y supervisor de toda la vida del Ser humano: las
distopías del siglo XIX y XX parecen calcas de lo que se avecina…
Por eso la necesidad de ‘re-ordenar el mundo’? Por eso: ALGO le dijo al régimen dominante que
se estaba gestando, en el seno interno de la sociedad, la mancomunidad: la aparición progresiva de
Colectivos Sociales capaces de aglutinar grandes grupos que plantean exigencias
y derechos al sistema, un punto de alarma: no es la panacea burguesa. Representa , más bien, una especie de ascenso
del colectivismo, imagen indeseada del Comunismo… Satanás!
La instauración del sistema neo-liberal
hizo patente, a la clase en el Poder, la
cima social, que puede apropiarse indiscriminadamente de todo el producto económico sin tener que dar cuentas y
sin tener que compartir. Pero también
hizo visible dos estamentos que le son molestos: la ‘Clase Media’ primeramente,
que de ser aliada incondicional, se volvió pretendiente, y por tanto,
‘aspirante a la cima’. Esta movilidad ‘no discrimina bien’ según los más reacios propulsores del régimen
de castas moderno, y cualquiera con habilidad o con suerte puede ascender, lo
cual es incómodo porque hay que compartir “con gente que no pertenece”… El otro estamento incómodo es el de los jubilados, los viejos, los de la
“tercera edad” (eufemizan en México todos los corifeos del régimen): personajes
que han ido creciendo en número y a los que hay que ‘pagarles gratis’ aún
cuando NO PRODUCEN, de modo que se han convertido en una carga para las familias,
para las instituciones del Estado y para el Estado mismo… La vida como una
“entidad productiva” o como lastre si no…
La burguesía, así, los dueños del Poder y
de los medios de producción y distribución, se va convirtiendo ya no en clase social sino en casta inamovible dueña de todo y hasta
de la sociedad misma: un nuevo estamento
nobiliario… Cómo decantar hasta asentar firmemente una estructura así?
Romper los moldes hasta ahora regentes que ya no re portan los resultados deseables!
INDIVIDUALIZAR A LA GENTE HASTA VOLVERLA AJENA ANTE Y DE LOS DEMÁS, en primer lugar. Y, cómo
distanciarlos? Cómo evitar la convivencia común forma hasta ahora imperante? No
se puede simplemente decirle “ya no”…!
Una enfermedad! Una
“pandemia”! Es el único modo
eficiente de lograrlo… Y con una buena campaña, se puede medir el poder de
convocatoria del Estado para confinar a la gente y cambiar enseguida las reglas
del juego y hacerlas respetar… Nuevas condiciones de socialidad, nuevas
condiciones de educación y de trabajo… Todo, fundado en la exigencia de distancia, y miedo al “contagio”… Porque
igual que la enfermedad, se contagia el miedo, como la alegría… Separación unos
de otros, la NO CONFIANZA en el otro… La ajenidad! Estructuras escaladas de
estudio y trabajo y la utilización de la tecnología para la ejecución a
distancia: eso convierte a los individuos en solitarios, casi autómatas… Se
ilustra bien esto con las imágenes de las telenovelas turcas: ricos muy ricos,
mansiones y lujos por sobre el populacho general. La ‘clase media’ casi no
aparece. Es eventual, sin protagonismo, al igual que los ancianos: solo el rico
envejece dignamente… Las previsiones de Orwell, Huxley y Bradbury como
traducción literal de los cuadros resquemantes y premonitorios del Bosco…
By: Francisco Munguía, Primavera de 2020.

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