EL FIN DEL MUNDO: PROMESA, AMENAZA O FANTASÍA?
El planeta tierra gira aparentemente impasible en su órbita planetaria
espacial sin que nada parezca interferir en su mecánica cósmica, en el vacío
sideral. A partir de ahí, la ciencia, pendiente del entorno sideral, quiere
cazar las posibles y aleatorias amenazas para resguardar un mundo que
continuará hasta el agotamiento del sistema solar actual muchos miles de
millones de años adelante, tiempo en que -se espera- la humanidad imperfecta
que sobrevive en la superficie de éste planeta deberá crecer, desarrollarse a
plenitud y encontrar alguna organización que sea superior a los actuales
patrones de administración política y económica y, sobre todo, incrementar su
conocimiento de ciencia para aprender a disponer, quizá, de otros mundos donde
extenderse para sobrevivir: el Hombre llegaría así a convertirse en Amo del
universo... Una clara visión lineal, magnificente y pretenciosa (y hasta
infantil, se puede decir) del Ser humano y su sociedad con ninguna implicación
que lo trascienda: el universo, el mundo y la vida como datos
incuestionablemente dados, ilimitados y permanentemente estables. Instancias
que la posibilidad de ser genera sin implicaciones éticas, una existencia solo
adscrita a la racionalidad que una inteligencia cualquiera -la humana, en este
caso, quiere pensarse- pueda conferirle.
Una presencia plana, pues: unidimensional, referida a sí misma como
posibilidad única sin dirección intencional y por lo tanto, no sujeta a ninguna
'corrección' ni calificación de su desempeño. Ni "ética
deontológica", ni necesidad cósmica, ni plan de salvación: solo existencia
incidental.
Y el ser humano actual, cree esto? Sí. Pero no solo lo cree: piensa que
"lo sabe", y que lo sabe todo... Con reservas, claro. Y hace
planes para subvertir el deterioro ecológico que su propia inconsecuencia ha
generado en su planeta, planes llevados un poco de los cabellos porque no puede
aceptar que el planeta le niegue la opción de depredarlo a mansalva en aras de
las exigencias materiales consideradas como necesidades aunque no lo sean: la
economía de mercado, el dispendio... E inmersa en este panorama, la humanidad
de hoy día: realmente no espera un día final global? La gente común hoy por
hoy, teme o no teme un final caótico de su civilización, un arrasamiento de su
sociedad y su sistema de vida? La sociedad moderna, funciona con la espectativa
de un 'acabóse' abrupto? Realmente no.
Por lo tanto, puede uno preguntarse: por qué la sociedad tendría que
preocuparse por algo así? Y de dónde sale semejante tema? Pero entonces, a qué
viene esa vaga sensación de "Fin"? Por qué los cineastas insisten en
proponer el Fin del mundo como un destino previsible, con un planeta que se
rebela a la continuación de su depredación, o con extraterrestres que invaden
la tierra? Pero, y quizá por ello, y a pesar de todas las garantías que los
países se dan, se percibe entre la población una sensación de aprehensión,
porque -desde luego- las noticias ecológicas, sobre todo, las políticas y
económicas no presagian nada venturoso... Todo se ha vuelto incertidumbre,
inestabilidad: la crisis del sistema no aceptada como tal y la falta de expectativas...
Al tiempo que muchos grupos exponen un caos sistémico en que el propio
"mundo del Hombre" se bate en disolución... Es como si el propio ser
humano estuviera terminando por no creerse a sí mismo sus propias evaluaciones
pero como si estuviese seguro de su propia debacle... O como si pensara que no
tiene ninguna crisis, y todo es un "final de sistema " para empezar
de nuevo, en un orden terrenal distinto, impensado quizá... Así que, a ver:
Enfrentamos un caos conceptual de ideas y de claridad sobre nuestro
mundo, de qué esperamos del mismo y hacia dónde va. De hecho, no nos creemos ni
a nosotros mismos: no podemos creernos. Tan no, que las visiones más
"positivas" del mundo futuro se hacen de un capitalismo quasi-etéreo,
caótico, en una sociedad imprecisa, en declive interminable, donde el crimen,
el desorden y la devastación son la forma "ordinaria" de
organización, si no es que el desafuero total de una humanidad perdida, dejada
a expensas de un destino incierto, en un páramo inhabitable, agresivo y
terminal, y hasta con "rebelión de sus propias máquinas"... Así que,
qué tenemos? de qué se trata en realidad?
En la antigüedad, en los tiempos de inicio, la humanidad no daba, en
principio y por hecho, la perspectiva de una terminación abrupta del discurrir
de los tiempos, y ni siquiera un "Fin" posible y eventualmente
próximo, terminal, aun cuando la prescripción del mundo material como tal
estaba acotada: todos los pueblos del mundo no contaban con, de un modo u otro,
el fin de la presente estadía del Hombre sobre la tierra para luego dar paso a
un mejor mundo ideal... O de nuevas pruebas! De hecho, era una determinación de
los dioses que las cosas ocurrieran, pasaran impasiblemente toda su
extensión... Que el mundo discurriera! La existencia, el mundo y la realidad
eran un hecho, un dato dado, firme. No había "Fin" cercano. La
existencia, el mundo y la realidad eran un hecho lógico, razonable, que tenía
sentido en sí mismo, por sí mismo. Hasta aquí, ninguna religión ni oposición
política se permitió cuestionar la existencia humana: ésta estaba dada por el
"Hacedor supremo" que veía en el Hombre su auto-realización, su forma
racional de ser... Todas las religiones antiguas se conformaban con poner un
panorama silencioso y gris después de la muerte para cada individuo, que
equivalía exactamente a nuestro "fin del mundo" pero para cada cual en lo personal y hasta
allí: la "perspectiva terminal global" era lejana, casi insondable,
un proceso cósmico dilatado... El mundo y la vida en el propio mundo era algo continuo,
estable, permanente, ... La política y los reyes tenían el derecho y el deber
de dirigir el orden humano en función del 'deber ser' inconmensurable, hacia
adelante siempre, y sin temor de desgracias, al amparo de los dioses que tenían
en sus manos el destino del mundo: su "Fin" era inescrutable, como en
el budismo: por agotamiento de la humanidad, o como en las previsiones nórdicas,
una debacle cierta para un nuevo renacer pero de condiciones ajenas, tan
lejanas como la mismísima muerte, sin fecha...
Ah! pero ese "Fin gris”, inescrutable y sórdido tendría, al final
del tiempo (de cuál tiempo, de cuánto tiempo...?) su premiación en el mundo de
los dioses como designio final: las almas no morían... No podían morir! Y el
Hombre tiene un alma... No existía, por lo tanto, la muerte: la resistencia
humana a la terminación...! El Hombre quiere no morir nunca: nunca dejar de ser...
Por eso construyó, después del inframundo post-mortem, un par de opciones
relevadoras del mundo actual: el Elíseo y el tártaro...
Pero llegó Zaroastro. Y él sí predicó el Fin definitivo, pensado y
calculado por Dios: una destrucción, un caos terminal... El fin del mundo
físico y material. Y ésto nadie lo esperaba, ni su pueblo, inscrito en la
tradición hinduista, con dioses propios derivados del brahmanismo, ni los otros
pueblos; ni aún los judíos, que no supieron escuchar a tiempo a sus propios
Profetas... Pero fue muy catártico para
Judea encontrar una doctrina del "Fin" como proponía el Avesta. De
hecho, tomaron la idea... Pero, en verdad la tomaron? O, ya la tenían, y por
tanto solo la 'empataron'? Porque, ex-ante, algunos de los Profetas se
refirieron, de algún modo, a una "etapa terminal" de la historia
humana... Y, en todo caso: por qué y de dónde salió la idea de un "Fin
terminal" en el Profeta iranio para "recomponer" a la humanidad?
Y, qué hizo a Judea adoptar, aceptar semejante destino? El detalle en este punto
es algo relevante: Judea, desde antes -desde Israel y Judá como Estados
independientes, el "Pueblo elegido" pues, como conjunto- tenía en su
bagaje cultural la prédica profética de 'un Fin previsible', de un 'mundo
acotado' que no terminó nunca por ser claro, ni explícito ni doctrinalmente
consistente. Era una referencia profética oscura e indeterminada referida a los
planes o a la consideración del Altísimo respecto del Hombre cuya vicisitud no
había sido declarada y quedaba, por lo tanto allí, como una advertencia oscura,
sintomática pero eficiente, contante y no especificada: por tanto, no un
precepto guía. Una referencia oscura que no podía definir una "toma de
posición" en aquel momento. Como entre los nórdicos o los budistas: un
algo no dependiente de la voluntad humana, algo ajeno del todo. Un sino cósmico
que atañe a los dioses solamente. A su entidad.
Resulta muy difícil -al menos de entrada- imaginar que el dualismo de
Zoroastro lo haya llevado, por sí solo, a la determinación del fin del orden terrestre
como un plan sabido, planeado. Aunque la lucha propuesta por él entre el Bien y
el Mal llevaba necesariamente a una confrontación final, era entonces un
problema parecido a las exposiciones proféticas previas del predicado judaico,
y el tema no hubiese tenido que concluir en el Fin terminal del orden
terrestre: el chiste estaba en su calificación del Mal: era un atentado de
Aingra-Mainyu o Ahriman, promotor del Mal y gemelo del Espíritu del Bien
(Spenta Mainyu, Campeón del Bien, y hasta aquí "hijo predilecto" de
Ahura-Mazda) contra toda la creación, contra todo el orden material
específico... La evolución, re-elaboración y decantamiento de la religión zoroástrica
tiene la respuesta final: después de Zoroastro, para la época de los
Aqueménidas, el zoroastrismo había alcanzado el nivel de "iglesia"
con sus sacerdotes los Magos, su Libro el Avesta (ya recompuesto), y su
conjunción de "Dios-dioses": Ahura-Mazda, el Gran Dios del Cielo (epíteto
integrado en la Escritura para JHWH en el post-exilio: nada casual... No?)
presidía el cosmos y era testigo del enfrentamiento del Bien contra el Mal en
el que, él -Ahura Mazda- ya 'integrado' con Spenta-Mainyu como una unidad
indivisible (el "Espíritu Santo" = Dios) había retro-traído como su
manifestación sotérica a Mithra, "el Amigo, el Salvador"
(originalmente llamado: Saoshyant), quien encabezaría la batalla victoriosa
contra el Mal en el tiempo del Fin en favor del ahora llamado "Dios del
Cielo": Ormuzd (Ahura-Mazda mismo, el Bien inefable). Esto significaba el
fin de la existencia humana sobre la tierra porque no tenía ya sentido
conservar a los 'espíritus' encadenados a la materia... Era la liberación del
Mal para el universo, la liberación de los espíritus universales 'obligados' a
la probación vía la existencia terrenal, y la imposición justa del Bien sobre
toda existencia cósmica! Esto es lo que Alejandro no pudo comprender ni
destruir con su conquista... Y es lo que constituyó la prédica judeo-cristiana
de la posteridad casi al pié de la letra!
Esta filosofía prevaleció en Persia hasta la época de los Sasánidas,
mientras Judea recomponía su pensamiento y su propia versión del mundo aderezándole
la figura de David como base del mesianismo, cimentado en sus Profetas antiguos
pero dándole sentido a su "visión del mundo" con la explicación persa
de la batalla del Bien contra el Mal, que le hacía tener 'sentido lógico' a las
exposiciones de Isaías y Joel, propuestas terminacionistas, por cierto... Así
nació el apocalipticismo, el mesianismo, y los detalles de "la advertencia
del Fin", del "juicio final", y de la "segunda venida del
Mesías" del cristianismo, tomado todo desde las elaboraciones rabínicas
post-exiliares... El Gnosticismo de nuestro tiempo, tan "sapiencial"
como el antiguo y heredero-sobreviviente del mismo asume también estas
nociones, en que fundamenta su 'Gnosis', pero con un acento aún más radical...
Pero, el cristianismo, por fin. Y terminacionista -dicen algunos- y no
terminacionista -dicen otros- tuvo que atenerse al devenir del tiempo. Y a
pesar de reconocer que Jesús expuso algún predicado sobre
"terminación" y el que algunos predicadores posteriores previnieran
también sobre un "Fin próximo", inmediato (como Pablo) o
quasi-inmediato, el propio cristianismo hubo de prorrogar su "teoría del
Fin" como decidió Agustín, hasta más y más allá del tiempo hasta rebasar
la Edad Media en que la idea del Fin hizo crisis... Qué pasó, entonces?
Pasó lo que hemos visto: que el mundo no acabó como predijeron todos...
A la caída y disolución de Roma, el mundo civilizado occidental miró el hecho
como evidencia del "Fin"... Y en la Alta Edad Media, después, la
conquista y conversión al cristianismo de los pueblos nórdicos estuvo presidida
por el imperativo de "salvar" las almas de todos aquellos pueblos de
la terminación del mundo: la idea de una 'terminación' quedó impresa en la
mentalidad de aquellos pueblos, cuya tradición hablaba de un posible
"fin" para un nuevo resurgir de perfección... Un "ascenso
cósmico" que involucraba no solo a la humanidad, sino a los mismos dioses!
En su época, Agustín elaboró toda una teoría de los "ciclos" que
enfrentaban las 'edades' del mundo y la humanidad existentes hasta un Fin
imprevisible por contra del "terminacionismo" que habían previsto
a término casi inmediato Papías, Justino, Ireneo, Policarpo, Tertuliano y
algunos otros Doctores y primeros Padres de la Iglesia; y le siguieron Martin
de Tours, Quinto Julio Hilariano, Orencio, Beda el Venerable, Columbano... Gioacchino da Fiore, hacia el
siglo X, desmintió a Agustín y retomó la idea primitiva del Fin del mundo e
incluyó la idea teórica del milenio sacro del amor bajo el reinado de
Jesucristo... Luego advino la "profecía" de Malaquías y su cronología
del papado para reforzar la idea de una Parusía, juicio final y terminación del
mundo a despecho de la enseñanza papal, tomista, de un Fin imprevisible... Y
llegó el Renacimiento: la re-elaboración de doctrinas, la 'nueva política'...
Los filósofos, no obstante, siguieron considerando la inevitabilidad del
"Fin", y algunos como Newton, hasta calcularon la fecha de ese
cataclismo... El Fin del mundo pareció entonces, para la población seglar, un
cuento de terror medieval porque quedó demostrado que no pudo acabarse...
La llegada de la edad conocida como "victoriana", la cumbre
expansiva del capitalismo colonial inglés, trajo consigo una explosión de
denominaciones 'cristianas' cada una de las cuales se hacía cargo de ser la
única verdad cognoscible, la única heredera del apostólico "primer
testimonio", y la única conocedora de la fecha del Fin... Todas, predicadoras
del "Fin", y con ello, predicadoras del "Anti-Cristo", de
la "segunda venida" y del "Juicio final"... Incluso son
responsables del resucitamiento de la doctrina del 'milenio sacro', doctrina ya
caduca desde largo atrás aunque rescatada por Da Fiore y validada más
modernamente por Manuel de Lacunza... El "Fin del mundo", pues... Hasta
hoy día.
En el presente, nos encontramos con doctrinas socio-políticas y
económicas que no tratan de prevenirnos sobre un "Fin terminal" sino
contra una catástrofe basalmente ecológica de nuestro entorno y que tienen su origen
en el mismo siglo XIX, pero en base a los desarrollos de la ciencia y a las
conductas inapropiadas de la especie humana finalmente aceptadas como tales.
Contra ellas, y soportándose en ellas, las prédicas religiosas continúan
presagiando "el Fin". De todo ello, qué tenemos? Porque esto ya forma
parte del panorama mundial... Aparte de que empezamos, efectivamente, a temer
la presencia extraterrestre que no nos es confirmada por ningún gobierno pero
que demasiadas organizaciones reportan como efectiva y, ante su posible
presencia subrepticia, pudiera tratarse de un "atentado cósmico"... La
degradación ecológica, la crisis del sistema, la inestabilidad socio-política,
la violencia consuetudinaria, la decadencia moral, las guerras casi
innecesarias pero imparables... Todo habla de debacle! Claro: cualquier estado
de decadencia presenta cuadros parecidos, pero... Por qué tenemos todo eso
junto? Y, la Escritura, qué dice al respecto? Y las palabras de Jesús?
Empecemos por el final, Jesús.. Y las palabras de Jesús nos ponen en el torno
porque no podremos fantasear. Y Jesús fue explícito en describir un Fin
terminal, y sí dejó la puerta abierta a las probabilidades proféticas.
De hecho, algo dijo sobre una "conclusión del tiempo del Hombre" que
tiene poco que ver con el "Fin" terminal específico de la humanidad
como tal... Habló claro sobre el fin de Judea y de sus 'sucesores personales': falsos, dijo. Y vale tanto para la época
siguiente como para las posteriores incluida la nuestra, llena de
"predicadores profesionales", sanadores que casi se asumen
como Jesús mismo, pero con una teatralidad obscena... Como en la época antigua,
en que tanto credo derivado del ministerio de Jesús lo único que generó es
descrédito... Aunque Jesús no fue terminante sobre un "Fin final"
inequívoco, dejó ver que venía un "Fin final"...
Los Profetas tampoco fueron, todos, explícitamente claros respecto al
tema, aun cuando no puede soslayarse la evidencia contante de Isaías y su
dibujo del "lagarero rojo" y de la renovación del mundo de los
capítulos LXV y LXVI: se refieren a la terminación de la oportunidad actual del
Hombre sobre la tierra! Las descripciones de Joel, prácticamente en su
totalidad, hablan del 'barrimiento' del Hombre de sobre la tierra, de su fin
inequívoco. Y las exposiciones de Daniel presentan también, sin lugar a ninguna
duda, la ejecución terminal de la civilización humana como la conocemos: la
estatua "soñada" por Nabucodonosor señala incluso nuestro propio
tiempo, la era actual, como la edad en que la oportunidad humana concluye; y la
visión de las bestias explicita con claridad meridiana el tiempo que vivimos
como 'tiempo de conclusión', donde ni la política tiene futuro, ni la ideología
tiene ética... Además de los Profetas, el novotestamentario Apocalipsis toma el
tema del "Fin" como exclusivo y confirma, mediante la re-edición de
las figuras de Daniel, el planteamiento del Fin definitivo de la civilización
humana. Presenta, como se sabe, el proceso de ejecución de ése Fin: confirma a
Daniel en cuanto a que la hora ha llegado...
En todo esto, la humanidad, qué puede esperar como Fin? Es decir: lo que
la gente desearía saber es qué va a ocurrir de modo que la civilización humana
desaparezca... Y eso resulta ser algo inaccesible! ordinariamente se piensa en
una guerra atómica mundial, en una infección mortal de proporciones
gigantescas, o en alguna colisión espacial, eventos que podrían dejar,
cualquiera de ellos, algunos individuos a salvo para repoblar al mundo.
Recientemente se ha empezado a proponer, alternativamente, la intensificada
radiación solar que literalmente quemaría la tierra, y se habla también de la
posibilidad de devastación atmosférica y volcánica. Algunos osados proponen la
invasión extraterrestre... Todos, fenómenos físicos, materiales, de
consecuencias dramáticas, muy dolorosas y letales. Los religiosos, por su
parte, niegan cualquier posibilidad concreta para esgrimir la irrupción de Dios
en el espacio terrestre en un rompimiento de la normalidad que desencadenará,
por sí mismo, la catástrofe: sería un hecho singularísimo, lleno de ángeles y
seres ajenos a la normalidad... Una fantasía! En cualquier caso, la gente no
está segura de lo alucinante, de lo dantesco del suceso, y por eso especula,
con un poco de morbo... Sobre todo pensando que se trata de la desaparición del
género humano: algo le imprime al planteamiento un dejo de inverosimilitud...
Pero Dios no juega con sus palabras. El Hombre debe saber que el acrisolamiento
de su raza ha concluído, como estaba previsto desde el principio, y que solo
heredarán la existencia aquellos cuya vida se ha regido por el reconocimiento
de la grandeza y verdad del Altísimo. Quizá solo cuando el Ser humano enfrente
su terminación global (porque ése es el caso) se dará cuenta de lo que debió
considerar con seriedad... Muy tarde ya...

Comentarios
Publicar un comentario