“…Y OIRÉIS DE GUERRAS Y RUMORES DE GUERRA…”



Y ahora, Ucrania! Ante qué estamos? Presenciamos -en muchos casos, sin clara conciencia o con conciencia disimulada- un reacomodo de “zonas de influencia” que las potencias políticas hegemónicas deciden establecer para garantizar su predominio sobre los demás pueblos a pesar de ellos. No hemos aprendido, de nuestra historia del mundo, nada. No ha habido, en el devenir humano, a todo lo largo de la historia, un solo siglo sin conflictos bélicos... 

Desde que el ser humano decidió agruparse en comunidades urbanas ‘propias’, se abrió paso a la competencia: esta es un mal endémico cuyo producto ha sido, siempre y en todos los casos, la superposición de unos sobre los otros que resultan avasallados y sometidos a caprichos y exigencias de los primeros. Y ninguno de los poderes que se ha proclamado sobre los demás en el mundo, ha sobrevivido. La historia es un desfile de potencias y argumentos hoy extintos. Y lo mismo va a ocurrir con las actuales potencias.

Que se pelea, entonces, ahora? Conveniencias ideológicas y estrategias económico-políticas, como casi siempre: a partir de la desaparición de la URSS, sus antiguos países satélites parecieron gustar del capitalismo y se acercaron a occidente como reacción al despotismo dictatorial sovietico hasta, incluso, hacerse parte de la OTAN, un pacto supranacional de países alineados con EE UU, “dueño” de tal organismo y que vio en ello una gran ventaja estratégica: despojar a Rusia de su “órbita de influencia” y plantar en sus inmediaciones las amenazas militares que le dieran control sobre su antiguo -y aún actual- enemigo y competidor.

Además, hoy por hoy, con el ascenso del replanteamiento del sistema -conocido abiertamente como “Nuevo Orden Mundial”- se impone la entronización de las castas propietarias de todo el sistema productivo y/o financiero burgués para re-dirigir el futuro humano en una espiral tecnológica que exige la totalidad del mundo como base del ‘nuevo’ Ser humano trans-tecnologizado y asiento de la “despensa abierta” de insumos requeridos. Pero además, esta nueva definición del mundo comporta ideología, una que es autoritaria radical y que conocemos como EXTREMA DERECHA con todos sus ítems, y quizá aún más: se la empieza a manejar como una especie de modalidad religiosa...

Y eso se estaba desarrollando precisamente en Ucrania. Pero no hubo prudencia, y se excedió. Su “conversión” a la derecha occidental estuvo avanzando hasta casi la propuesta nazi-fascista... Como no se puede aprobar una invasión, tampoco se puede respaldar un viraje tan extremo, que tiene también intereses: conducir a todo un pueblo a un nuevo vasallaje...

Rusia ha intervenido en el país contra el actual gobierno de Zelenski en afán de detener esta progresión a la derecha, pero no ha avanzado de prisa, como se hubiera esperado, porque parece no tener interés real en ello: quizá la expectativa no confesada sea controlar a Ucrania por la vía de la destrucción masiva de su estructura productiva y comercial. O quizá, solo quizá, el cálculo sea no provocar demasiado a Occidente al que, pese a todo, teme un poco, y es quien está pendiente de apoyar a Kiev... Aunque el apoyo ha sido también no demasiado comprometedor, por las mismas razones que Rusia pudiera tener...

Como quiera que sea, el rumor de una posible confrontación mundial se ha estado diluyendo al grado que ni los noticieros ni los críticos tienen ya en primera plana el conflicto, y el propio gobernante ucraniano parece estar convencido de la no-letalidad definitiva de Moscú desde que, en plena intervención y con el país a medio destruir, se atreve a posar para una revista del corazón, de “sociedad”...

Y no es que el conflicto haya dejado de ser en sí mismo un riesgo: lo es! Pero las expectativas de Occidente no son precisamente halagüeñas, por lo que los países que integran el capitalismo tienen que ir con pies de plomo. Tal vez y por ahora no sea este un último conflicto definitivo. Está también “en veremos” Taiwán, que representa mucho para el sistema no tanto por su peso, sino por su significado...

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